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¿A que huelen los recuerdos?

by in Ingredientes 09.01.17

Feliz año a tod@s!! ¿Cómo habeis comenzado el 2017? Ya hemos pasado la noche de Reyes, llena de ilusión, papel de regalo y ordas de gente asaltando las tiendas… pero vamos al tema que me ha traido aquí, que me lío.

Hoy voy a contaros un secreto: tengo un olfato privilegiado, cuando no tengo catarro, claro. Pero si, mi memoria olfativa es fina y así como para otras cosas la tengo de pez, los aromas me ayudan a recordar momentos de una forma clara y detallista.

Hace unos meses, ordenando los cajones de una cómoda en el trabajo, me encontré un paquete de incienso que usaba en mis primeros tratamientos. Es un incienso japones de un olor muy fino, nada pesado, con un ligero aroma a flores y hierba. Al encontrarlo pensé, esto estará seco, pero lo bueno de esta resina es que si es pura no caduca, se mantiene inalterable en el tiempo. Así que lo encendí y de repente…BOOM!!!mi memoria empezó a recuperar sensaciones, estados de ánimo, experiencias que tuve a los pocos meses de empezar a trabajar. Y me encantó la sensación, esa mezcla de intriga, emoción, ilusión por la nueva etapa iniciada…

El olfato es el primer sentido que desarrollamos, gracias al cual los bebés saben ir hacia el pezón de su madre para empezar a mamar, saben cual es su olor y por eso se sienten seguros a su lado. Y es que en realidad olemos con el cerebro.

Voy a intentaros explicar como funcionan los aromas en nuestro cerebro: cada sustancia aromática emite un movimiento vibratorio molecular característico que actúan sobre los receptores cerebrales que se encargan de esa función, captar los olores. Producen una reacción que a su vez produce una neurosecreción que desencadena la formación de hormonas en nuestro sistema nervioso, al que influye de manera física y mental. Cada esencia vibra de una manera diferente, por eso cada una tiene unos efectos sobre nosotros. Por ejemplo: el aroma de lavanda es relajante por que estimula la formación de hormonas que tranquilizan nuestro sistema nervioso, ralaja la musculatura orgánica y despiertan una sensación agradable a través de nuestro sistema límbico que nos conecta directamente con nuestro recuerdos. Y eso se mantiene mucho más tiempo que cualquier otro recuerdo. ¿No os ha pasado al comer algo que de repente habeis pensado: saben como los macarrones de la guardería!!!??? Pues ahí teneis un claro ejemplo de lo extraordinario que es este sentido.

Ahora cuando al oler algo te asalten un monton de recuerdos, intenta descubrir el por que.
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