Maquillaje ecológico profesional? Con Zao es posible!

Descubre el maquillaje ecológico de alta gama llegado desde Francia con envases de bambú y algodón reciclables.

 

Hace unos años, ver estas tres palabras juntas era dificil: el maquillaje para ser profesional no podía ser ecológico. Al formular cosmética natural y orgánica sin usar ingredientes dañinos para la piel, las posibilidades se reducen mucho. Pero gracias a Zao, este panorama ha cambiado. La experiencia de su creador en el mundo del maquillaje convencional, le hizo buscar una alternativa más amable y natural. La tarea me imagino que no sería facil: si en el resto de los productos es complicado llegar a conseguir texturas y resultados buenos, en el maquillaje, que ya entran además el problema de los colores, ni te cuento. Así que, siempre que pruebas esta marca, se nota el trabajo que hay detrás.

Puedes llevar sombras o godet mas grandes

Con esto me refiero a que te deja huella primero por el aroma de la mayoria de sus referencias y después por lo sorprendente de sus envases. Todos son de bambú pulido, por lo que no pesan casi nada, son muy suaves al tacto y resistentes. Además, los de los polvos de seda por ejemplo, puedes usar tanto la cajita como la bolsa donde vienen dentro para otras cosas.Tambien puedes usar una caja de mayor tamaño que sirve para guardar las sombras, polvos compactos o terracotas…y poder trasportarlos sin problema ya que está imantada y los godet se mantienen fijos. Si quereis ver con más detalle este sistema, os dejo un video del blog Ecolecua en el que lo muestra perfectamente.

Es una maquillaje que posee el sello Ecocert, no han probado en animales, son aptos para veganos y celíacos y disponen de una amplia gama de colores.

Pero os voy a contar por que me gusta tanto esta marca: aparte del efecto primordial que es el de maquillar y conseguir verte mejor, es el de que es un tratamiento en sí para la piel. Contiene unos ingredientes tan buenos y suaves, que despues de retirarte el maquillaje te notas la piel más hidratada, las pestañas más espasas con el uso continuado de su máscara y los labios perfectos. A raiz de empezar a usarla, me dí cuenta de por qué nunca me gustaba maquillarme. Por que mi piel no estaba cómoda con esos cosméticos. Si no me picaba la cara, me lloraba el ojo y si no, despues de usar la barra de labios, se me quedaban los labios secos. Asi que ahora el estar todo el día sin acordarme de si voy maquillada o no, es un lujo.

Y es que con semejante composición, como para no notar confort:

  • Polvo de bambú micronizado: rico en sílice, mineral primordial en el funcionamiento de nuestro organismo presente en todo nuestro tejido conectivo.
  • Manteca de karité: grasa vegetal comestible que hidrata y nutre.
  • Manteca de cacao: crea una capa sobre la piel para protegerla y evitar que se deshidrate.
  • Polvo de plata micronizado: su principal conservante. Aparece con el número CI 77820  y es un efectivo antiséptico y antibacteriano que actua tanto como conservante del propio cosmético, como para proteger la piel.
  • Extracto de granada: regenerador y reduce la producción de radicales libres.
  • Aceite de ricino: usado desde tiempos inmemoriables.
  • Polvo de arroz: elimina el exceso de grasa en la piel sin taponar los poros.
  • Hoja de Gingko Biloba: excelente regenerador y antioxidante.
  • Aceite de semilla de calabaza: rica en acidos grasos y vitamina E.

Así que te animo a conocerla in situ , ya que desde ahora dispones de toda la gama de color en tu centro de estética.

Al reservar tu cita, te aseguro una atención personal y profesional para que puedas encontrar tus productos y así conseguir un maquillaje adecuado para ti. Este servicio está incluido dentro de tu compra sin sobre coste alguno.

DESCUBRE LO QUE ZAO PUEDE HACER POR TI!!

 

 

 

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Y que hago yo aqui?

“Hasta el camino mas largo empieza con un solo paso”

Bienvenid@s a la segunda entrada de esta página. Hoy quiero presentarme y contaros eso, lo que hago yo aquí.

La idea de montar un centro de estetica nunca estuvo dentro de mis planes vitales, ni ser esteticista, ni casarme con un madrileño (no se de donde me vino la manía “circulatoria” con esa comunidad), ni tampoco el no dedicarme a la fotografia, pero aqui estoy, desde el año 2oo4, peleando a este lado del rio Vena de Burgos.

El tema de las plantas siempre me ha gustado, el andar por el campo y saber para que vale cada una, como se llaman, las propiedades que tienen…y  gracias a que soy un poco de pueblo, lo he tenido a mano. En verano ante cualquier problema cutaneo o de una ligera molestia siempre consultaba el Dioscórides de mi tia Heliodora (aqui teneis su version interactiva), un libro en el que aun no he encontrado una planta de la que no hable. Hasta que llegó el día que mi hermana me lo regaló y lo guardo como oro en paño, ya que es un libro que uso muy a menudo en el trabajo y he aprendido mucho con el.

Otra de las cosas que me han llevado a dedicarme a esto fueron los problemas de espaldas de mis dos hermanas: una escoliosis y otra cifosis. Yo libré, pero veía el peregrinaje entre masajistas, traumatólogos y curanderos. El alcohol de romero me trae a la memoria corses paralizantes y prótesis escondidas debajo de la cama, mientras que el olor a linimento lo relaciono con masajes dolorosos y viajes a Navaleno (Soria). Fueron muchos años probando técnicas para que ellas consiguieran tener una espalda recta y para que a mi me entrara el gusanillo de aprender como las manos pueden aliviar y la salud no solo es fruto de tomar medicamentos.

Así que al terminar el instituto tenía claro que queria dedicarme a algo relacionado con terapias naturales, pero teniendo una titulación reglada en terapias alternativas, opción de momento imposible en este país, tema del que espero hablaros más adelante.

Mi opción fue el recien estrenado Grado Superior en Estetica Integral y Bienestar, título que me sonaba a campanitas.

Dos años en el instituto, terminando con las prácticas en un salon de belleza y en el balneario de Corconte, donde trabajé todo el verano hasta Octubre del 2000.

Hubo unos años que me alejé de mi lado “verde”. Trabajé en varios centros de belleza y ese tema no estaba tan en boga como ahora. Pero de vez en cuando volvía a alguna feria, seguía leyendo sobre aromaterapia, preparaba mis ungüentos… y cuando inauguré el centro quería llenarlo de aceites esenciales, hidrolatos, técnicas milenarias de masajes, pero a los señores del banco no les relajaba nada que no les pagara mi hipoteca y me debía al vil metal. Pero mi gusanillo verde siempre estuvo ahí hasta que de repente llegó a mis manos un bote de crema con una pegatina más bien fea con unas palabras imposibles de pronunciar que contenía una sustancia blanca, con un olor muy leve y que tenía enamoradas a las pieles más exigentes. Era una crema que llegaba desde la lejana Suecia que preparaba una cosmetóloga con ingredientes naturales de la manera más casera posible. Y ahí empezó todo. Visitas a ferias de productos eco, mucho internet (gracias Nina Benito), ponerte en contactos con distribuidoras de cosmética e ingredientes naturales y empezar a descubrir la importancia de usar en la piel productos que podría comer, con sentido común y con la suerte que empezaba una pequeña revolucion que hacía que cada vez más marcas llegasen a España con lo que era más facil encontrar productos y sobre todo cosmética natural a precios competitivos.

 

Y aunque en mi trabajo aun hay productos que me cuesta mucho prescindir de ellos y su INCI  no es muy bonito, voy buscando alternativas.

Y esta es en resumidas cuentas la historia de qué hago yo aquí. Espero vuestros comentarios y si te ha parecido interesante, no te olvides apuntarte a la newsletter para recibir todas las semanas las nuevas entradas.

Gracias y feliz Nochevieja!!!

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